Los niños

Sigo siendo yo, el mismo que viste y calza; el hijo de Alejandro Ureña, pues está claro que quien ha dado vida a quien y si dicha claridad todavía necesita ser aclarada pues es simple argumentar el hecho de que son los hijos quienes convierten en padres a sus padres y no al contrario.Es el hijo, con toda su ternura e increbrantable originiginalidad la que nos forja en el transcurso de los días. Así que antes de llamarles hijos, primero debemos sopesar quien aporta más a quien y en en función de dicha aportación obtendremos la respuesta correcta.

Independientemente del flujo de la vida, tenemos que ser lo suficientemente sabios para vislumbrar hacia donde se despierta el genio que nuestros pequeños vástagos llevan dentro para no entorpercerlo con nuestros miedos, nuestros criterios infundados y sobretodo con nuestros prejucios. Nuestra misión es simple, darle luz a la luz para que pueda alumbrar con la máxima intensidad posible y así el día de mañana nuestros tesoros puedan legar a éste maravilloso mundo una herencia irreprochable,dejando las huellas necesarias para que las generaciones venideras puedan agradecerlesl lo que nosostros hemos ayudado a despetar. Me refiero al gigante interior, ése monstruo creativo y genuino que aunque hemos hecho todo lo posible por silenciar en nuestra voz interior, hemos tenido las agallas para que sean nuestros hijos los que la saque adelante y puedan desarrollar ése increible potencial que llevan por dentro.
Sus éxitos son nuestros éxistos, y más que los nuestros son los mejores pues una alegría suya equivale a cien de las nuestras.Nuestra alma , la de sus abuelos y demás familiares se regocija al ver la felicidad que se desprende de las suya. Por ello y más aun en los tiempos tan difíciles que corren para muchos, no sólo en España sino en el mundo entero , mi más sincera admiraración por los únicos seres capaces que hacer que la vida valga la pena ser vivida; los únicos seres que sin importar donde se encuentren, siguen siendo los seres más admirables y extraordinarios que se puedan visualizar sobre la faz de la tierra; los niños: Motores minúsculos que hacen que éste planeta siga girando con la esperanza de que mañana hay, y es cien por ciento seguro, un mundo mejor.

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