¡No puedo más!", exclamó mientras salía de la oficina. La situación era frustrante. Daniela leía libros de autoayuda para triunfar, porque lo merecía. Ya era tenía dos empresas, pero necesitaba llegar muy alto, a lo más alto. ¿Qué fallaba, pues? Su ambición desmedida, una alimentación horrible y la falta de sueño mermaban lentamente su gran sueño, el sueño por el que había sacrificado todo: ser millonaria. Sucedió, pues, aquella noche, una repentina nevada que bloqueó la carretera. Y quedó atrapada. Y mientras esperaba se quedó dormida. Por primera vez en mucho tiempo, sintió que podía respirar. Despertó completamente renovada. Sabía que algo tenía que cambiar en su vida. Quería darle un nuevo rumbo, un sentido más profundo. Entonces, decidió que su nueva meta sería trabajar como voluntaria en un centro de ayuda para la salud mental. Quería apoyar a aquellos que, como ella, habían perdido el equilibrio en la búsqueda del éxito. Y así, mientras los copos de nieve se derre...