Dayhanne Ureña "Hamartía", "Catarsys" y "Acta es Fábula"
Llegué a la literatura por casualidad, pero dos voces me acompañaron desde el principio. La primera fue la de Nietzsche, en Así habló Zaratustra: «De todo lo escrito yo solo amo aquello que alguien escribe con su sangre: escribe con sangre y te darás cuenta de que la sangre es espíritu». La segunda, la de Dostoievski, en su Diario de un escritor, cuando imaginaba que, ante el fin del mundo, los hombres podrían mostrar en silencio el Don Quijote y decir: «Esta es mi conclusión sobre la vida... ¿podríais condenarme por ella?». Con el tiempo comprendí que escribir era una forma de responder a esas dos exigencias: dejar en las palabras algo de la propia vida y ofrecer, al final, una modesta conclusión sobre lo vivido. Así nacieron “Hamartía”, “Acta est fábula” y “Catarsys”. Tres libros distintos, pero una sola obra en el fondo. En ellos he dejado, metafóricamente, mi sangre; tres estaciones de un mismo viaje y una misma búsqueda de sentido. Si alguna vez me preguntaran qué he sacado en lim...