Un instante fugaz
Un fugaz instante.Instante que no cambiaría por todos los instantes que he vivido. Un acto involuntario de mis pupilas ejercitando sus músculos de libertad y un giro accidental de noventa grados,hizo que su mirada se estrellase como un misil contra la mía. En cuestión de segundos, había superado la ceguera que arrastraba sobre mis hombros y que tras una nube lúgubre me impedía ver con aquellos ojos la belleza verdadera. Además,mi férreo Ateísmo se “suicidaba” para dar paso a una nueva vida. Su alma iluminada, iluminaba mi ser y finalmente creí en la divinidad que desde lo más alto del cielo, se transportaba a la ternura de sus ojos. Cada día que nos resta por vivir, sumaremos nuestros miradas eternas e inmortales,capaces de trascender nuestras armaduras corpóreas, arrastrados por la fuerza del tiempo y el espacio infinitos. Romeo enamorado