Llega la noche

Llega la noche, tengo frío, miedo, y sudores.
Una noche sin sueño ni sueños, cubierta por un manto
de sombras lúgubres que oscurecieron las estrellas.
Un frío helador que penetró (en pleno verano)
hasta lo más profundo de mi alma invernal.
Un miedo inexplicable, cuya raíz se encuentra
en el interior de mi inconsciencia.
Un sudor que fluye como agua herviente deslizándose
por mi piel mientras espero con ansias que el sol,
aniquile toda la penumbra con sus rayos cálidos.

Es de noche, tengo frío, miedo, y sudores.
Cuando el sol se marchó, se llevó consigo
todo el calor y la poca luz que habitaba mi alma,
condenándome así, a llenar con tu ausencia mi corazón
vacío, a llenar mi vida de esperanzas por tu regreso, a llenar
mis anhelos con vagas ilusiones de que, entre millones
de seres, sólo anhelo tu compañía.

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