Lazarillo de Tormes y el condicionamiento social.

 




La vida de Lazarillo de Tormes puede leerse como una crítica feroz a un sistema social profundamente corrupto que condiciona la evolución moral de su protagonista. A lo largo de la obra, Lázaro es arrojado desde la infancia a un mundo de hipocresía, hambre y simulación que lo obliga a adaptarse para sobrevivir. En este sentido, la novela dialoga indirectamente con la afirmación de Jean-Jacques Rousseau, quien sostiene que “el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad la que lo corrompe”. El Lazarillo es víctima de su circunstancia histórica y social.

En contraposición, la visión de Thomas Hobbes, “el hombre es un lobo para el hombre”, se manifiesta en los vínculos que establece Lázaro con sus amos: el ciego, el clérigo, el escudero… Todos actúan movidos por el instinto de conservación y el egoísmo, sin importar el daño causado a los demás. La novela también revela cómo la miseria generalizada convierte a los seres humanos en competidores feroces, obligados a elegir entre engañar o ser engañados.

Sin embargo, para comprender plenamente el desarrollo del personaje, conviene acudir al perspectivismo de Ortega y Gasset, formulado en Meditaciones del Quijote: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo yo”. Lázaro es el resultado de una adaptación constante a unas circunstancias adversas que no ha elegido, pero que le marcan profundamente. No puede cambiar su mundo, por lo que modifica su conducta para ajustarse a él. Así, la novela se configura como un proto-Bildungsroman o novela de formación, donde el proceso de aprendizaje es una educación para la supervivencia.

Lazarillo de Tormes, por tanto, denuncia una sociedad podrida desde sus bases religiosas, políticas y económicas. Además, cuestiona las ideas de bondad innata o maldad natural. El pícaro no nace: se hace. Y lo hace porque su mundo no le deja alternativa.

Dayhanne José Ureña Peralta


Comentarios

Entradas populares de este blog

Retórica del êthos en "Los Persas de Esquilo". IV Jornadas Internacionales de Jóvenes Investigadores INNOVA 2025

Una chispa divina imperceptible