Perdonar a todos
Se llamaba Ana, una mujer digna de admiración, como todas las madres del mundo, sin escepciones. En un momento de dificultad, como muchas Anas del mundo entero se vió obligada a hacer milagros para sacar adelante a su familia, ya que los perros(perdón a los perros) que había tenido como parejas la habían abandonado, o peor aún le habían hecho la vida imposible,y en muchos casos incluían golpes de regalos para que el pack fuese completo. No puedo, ni quiero juzgar a nadie por las acciones ni las inteciones, ése no es mi trabajo, de hecho no tengo ningún trabajo más que escribir y dar clases de inglés.
En fin, para no hacer éstas historias tan largas, Ana, en un momento de desesperación se le ocurrió un plan de negocios, que implicaba mucha confianza en las demás personas. Tenía que prestar sumas, de dinero determinada a cambio de unos intereses en función del monto y del tiempo en cuestión. Con el tiempo, Ana generó una gran cantidad de riqueza, quizás no tanta como ella luego aprendería, porque a medida que aumentaban sus ingresos, también sus deudas se multiplicaban. Llegó un día en el que Ana, ya no podía hacer frente a las deudas, y se vió en bancarrota. Lo más curioso es que esas deudas no eran suya, sino que pertenecían a las demás personas que muy inteligentemente acudieron
con unos supuestos problemas, que al final no eran más que tretas para conseguir engañarle.
Pero Ana era muy inteligente, más que todos incluso,y aunque sabía que no tenía dinero para pagar, su corazón era demasiado grande para dejarse intimidar por un tropiezo y por el engaño de los demás.Por ello, en un acto de valentía, Ana, decidió asumir todas las deudas como si fuesen suya propias. Como siempre los buenos pagadores volvieron a pagarle, pero ellas les explicó que si había perdonado a los que no le pagaban también era justo que no les cobrara a los que siempre habían pagado. En consecuencia, Ana, con éste gesto heróico, porque necesitaba el dinero más que nadie, me enseñó que cuando se perdona a los hijos de puta, tambien hay que perdonar a la familia entera, porque hasta que no perdones a todos, nuncas habrás aprendido a perdonar ninguno.
Esto, como todo lo que yo escribo ,estaba basado en un hecho real, muy directo con mi vida. Aunque utilice metáforas y algunos recursos literarios para enriquecerlos, lo que importa no son las palabras sino el mensaje que se aprenda o el que se quiera transmitir..
En fin, para no hacer éstas historias tan largas, Ana, en un momento de desesperación se le ocurrió un plan de negocios, que implicaba mucha confianza en las demás personas. Tenía que prestar sumas, de dinero determinada a cambio de unos intereses en función del monto y del tiempo en cuestión. Con el tiempo, Ana generó una gran cantidad de riqueza, quizás no tanta como ella luego aprendería, porque a medida que aumentaban sus ingresos, también sus deudas se multiplicaban. Llegó un día en el que Ana, ya no podía hacer frente a las deudas, y se vió en bancarrota. Lo más curioso es que esas deudas no eran suya, sino que pertenecían a las demás personas que muy inteligentemente acudieron
con unos supuestos problemas, que al final no eran más que tretas para conseguir engañarle.
Pero Ana era muy inteligente, más que todos incluso,y aunque sabía que no tenía dinero para pagar, su corazón era demasiado grande para dejarse intimidar por un tropiezo y por el engaño de los demás.Por ello, en un acto de valentía, Ana, decidió asumir todas las deudas como si fuesen suya propias. Como siempre los buenos pagadores volvieron a pagarle, pero ellas les explicó que si había perdonado a los que no le pagaban también era justo que no les cobrara a los que siempre habían pagado. En consecuencia, Ana, con éste gesto heróico, porque necesitaba el dinero más que nadie, me enseñó que cuando se perdona a los hijos de puta, tambien hay que perdonar a la familia entera, porque hasta que no perdones a todos, nuncas habrás aprendido a perdonar ninguno.
Esto, como todo lo que yo escribo ,estaba basado en un hecho real, muy directo con mi vida. Aunque utilice metáforas y algunos recursos literarios para enriquecerlos, lo que importa no son las palabras sino el mensaje que se aprenda o el que se quiera transmitir..
Comentarios
Publicar un comentario