Lección de humildad
Hablaba muy poco con él, pero cuando hablábamos lo hacíamos en serio y en broma también.Se llama Carlos, y una noche mientras jugábamos al FIFA 14( me humillaba porque me goleaba reiteradamente) llegamos a una conversación sobre su trabajo. El se dedica a trabajos de fontanerías y reformas de viviendas, algo que para mí me resultaba un poco denigrante y que hacían las personas con poca preparación. Puede que suene mal, pero creo que es la misma opinión que mantiene gran parte de la población, aunque yo hablo por mí, y yo era de esa opinión hasta que mantuve esta pequeña charla con Carlos.
Le pregunté, cómo era posible que un chico con 25 años no se dedicara a otra profesión con mejor reputación, o mejor valorada, o mejor pagada, o mejor en sentido general. Su respuesta fue bastante sencilla, aunque yo no lo recuerde exactamente: " Yo trabajo ésto porque siempre he querido ayudar a mi Padre,
el cuál me enseñó este oficio a tal punto de que le superara. Mi dedicación a ésto estaba más allá de la escuela, y mientras a otros le gustaba estudiar; yo lo odiaba, lo consideraba una perdida de tiempo. Para mí, no era tan importante el dinero, pero en verdad gané muchísimo en los tiempos del auge del sector en España. Sinceramente, lo que hace que mi trabajo valga, no es la labor en sí, sino, la satisfacción con la que se quedan muchas personas porque sus casas quedaron
siempre muchísimo mejor de lo que habíamos acordado. Ver el rostro de las personas al terminar, o simplemente el cariño con el que te saludan por las calles, o cuando te recomiendan a otros como premio, es lo que realmente vale.Por eso, y aunque ahora mismo estamos en tiempos difíciles, yo sé que no me equivoqué de profesión".
Y así es como uno, por muy listo que vaya por la vida, aprende a callarse y estrechar la mano, y dar gracias por tan bonita lección. Hay que ser muy humilde para aprender de todos, y muy sabio para saber que posiblemente,quien crees que menos sabe, sepa más que tú en algún sentido,y mucho mejor. Por éstas y muchas razones queda demostrado, que el habla no sabe, y el que sabe no habla, porque quien sabe es el que lo demuestra y mi silencio fue la mejor respuesta ante semejante demostración de sabiduría.
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