Con mucho orgullo



No te ofendas si te ofendo;
las ofensas son inofensivas
y tú culpable de estar sufriendo,
por mostrarte a la defensiva.

Hiere un simple débil al más fuerte
con sólo escupirle algún insulto.
Como perro lleno de rabia muerde;
como un niño reacciona todo adulto.

-¿Lo que duele en sí mismo es la herida,
es tu orgullo , es tu ser, es tu honor?
-No, lo que duele es que en esta vida
duele más el qué dirán que el mismo dolor.

-¡Tonto, me atontas con tantas tonterías!
No eres más que un imbécil en estado inerte
-Tengo mi orgullo, y de ello estoy muy orgulloso
y me enorgulleceré hasta el día de mi muerte.

-¡Bien, deseo que tengas mucha suerte !
y que en lugar de morder tengas que ladrar,
y pelear y sangrar; y cuando llegue tu muerte
y una vez sin vida, no tengas orgullo que tragar
ni boca con que hablar ni ganas de defenderte.

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