Un millón de espinas

Antes y después, mejor ahora que nunca, cuando los sentimientos se entremezclan y fluctúan de desde lo más profundo a lo más alto en cuestión de segundo. Ahora que tengo muchas ganas de morirme, es cuando más anhelo vivir y resucitar de las cenizas.Antes que me encontraba disfrutando del vuelo en las alturas y de la plenitud del valle, entonces es cuando algo me estremece y me hace caer a la velocidad de la luz extrema no hacia el suelo, sino a hacia el abismo más profundo en el que alguna vez haya estado. Por ello, y desde cada átomo que me constituye puedo observar el dolor punzante de un millón de espinas de rosas y agujas , todas clavadas en el mismo sitio y al mismo tiempo. 

Si he muerto, entonces es porque ahora se vislumbra un nuevo renacer y el dolor simplemente representa el cambio y que hay que seguir adelante , sin mirar hacia atrás y con determinación. Me he convertido en nadie, y mas que nadie, no soy nada. Nada ni nadie, sin saber dónde estoy ni hacia dónde iré cuando sea que me marche a cualquier parte. Seré como el niño, el árbol, el mar, el sol, la luna, la flor; que en sí mismo no son nada pero existen. Y en sus respectivas existencias, son las cosas más hermosas de éste planeta.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Retórica del êthos en "Los Persas de Esquilo". IV Jornadas Internacionales de Jóvenes Investigadores INNOVA 2025

Una chispa divina imperceptible